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Anthropologica

Print version ISSN 0254-9212

Anthropologica vol.37 no.43 Lima  2019

 

MATERNIDADES

 

Presentación

 

Norma Fuller1, Patricia Ruiz-Bravo2

1 Grupo de Investigación en Subjetividades, Cuerpos y Performance. Antropología, Pontificia Universidad Católica del Perú. nfuller@pucp.pe.
2 Grupo de Investigación en Estudios de Género. Sociología, Pontificia Universidad Católica del Perú. pruiz@pucp.edu.pe

 


El presente número de Anthropologica reúne los resultados de un conjunto de investigaciones centradas en la problemática de la maternidad en distintas regiones deAmérica Latina y Europa que dan cuenta de una realidad diversa y heterogénea.

La idea de editar un número especial sobre las maternidades surgió de nuestra participación en sustentaciones de tesis sobre el tema. En este contexto, constatamos los importantes cambios que se estaban procesando, pero también algunas permanencias que ponían en evidencia las escasas modificaciones en la división sexual del trabajo, así como la mayoritaria presencia femenina en las tareas del cuidado. Estas permanencias tienen un impacto importante —aunque no siempre visible— en las trayectorias laborales y en los proyectos de vida. Desde los estudios de género resulta, pues, muy importante dedicar un número de la revista a explorar las nuevas narrativas y prácticas sobre la maternidad, observando su impacto en la vida y el bienestar de las mujeres. Pasamos a mencionar algunos elementos en común de los estudios, así como sus diferencias.

Todas ellas comparten una noción de feminidad definida por la maternidad, y esta, a su vez, marcada por la tensión entre esta última y su la realización personal que asocian a la apertura a otros ámbitos. Más aun, ellas comparten una noción de crianza que exige que las mujeres sacrifiquen gran parte de su vida personal: sea para reafirmar la importancia del apego madre-hijos, el papel de la madre en el desarrollo de los hijos, la influencia de sus madres y abuelas en sus vidas, o sea para optar por privilegiar su vida profesional, la maternidad está inextricablemente ligada a sus proyectos de vida.

Paralelo a esta noción dura de maternidad, encontramos que todas las investigaciones la sitúan en contextos de cambio social amplio e insisten en que esta se ajusta a circunstancias históricas y contextuales. En un nivel más amplio, identifican cambios demográficos, avances en los derechos de las mujeres y acceso a servicios que permiten a estas transferir a otras instituciones muchas tareas de crianza. En un nivel más concreto, la maternidad se modifica según sus circunstancias: la experiencia migratoria, la movilidad social y las tensiones derivadas de la mercantilización de los servicios de cuidado.

Es de notar que encontramos dos posturas frente a la relación de pareja y la paternidad. Una de ellas redefine la relación de pareja en el sentido de mayor comunicación y, sobre todo, de involucramiento muy activo de los padres en el embarazo y crianza. Sin embargo, aun ese grupo considera que es la madre quien tiene un vínculo más estrecho con los hijos, debido a que es ella quien pasa por las experiencias corporales de embarazo parto y lactancia. La postura pragmática considera que las relaciones de pareja deben ser igualitarias, y esto se logra siendo autónomas. Para este grupo, la pareja no es la fuente principal de realización afectiva que se centra en los hijos. Esperan que el padre participe más en la crianza, pero se trata de una tarea femenina y quien deberá sacrificar su carrera es la mujer. Ello conduce a reflexionar sobre la desconfianza en los vínculos que parece permear la experiencia de las nuevas generaciones. En el caso del Perú, una encuesta reciente encuentra que los niveles de desconfianza interpersonal están entre los más altos del mundo y las personas solo confían en su familia inmediata, no en sus parejas (Romero, Aragón y Cruz, 2018; Latinobarómetro, 2018). Llama también la atención que sean raros los casos de mujeres que optan por no ser madres. Esta tendencia, que cobra fuerza en los países desarrollados, parece no ser marcada en nuestro continente.

Resumiendo, una representación bastante estable de maternidad que sería definida como una fuente de realización y afecto y como una gran responsabilidad. Una práctica múltiple y contradictoria que, en todos los casos, supone elecciones y renuncias. Las respuestas parecen ser múltiples; las demandas, compartidas.

Por otro lado, tenemos un grupo de trabajos que, si bien comparten las características antes señaladas, introducen otros temas vinculados con las diferencias culturales, la relación de la maternidad con el sistema de salud estatal hegemónico, así como situaciones específicas, como es el caso de las mujeres que se encuentran en prisión.

En su ensayo ¿Cronograma establecido? Representaciones de maternidad según mujeres profesionales en Lima, Tania Pariona Icochea explora las concepciones sobre maternidad de un grupo de profesionales residentes en Lima. Se pregunta: ¿cómo se ubican ante ella, cómo reaccionan ante la presión social por ser madres y qué lugar ocupa en sus proyectos de vida?

Pariona empieza por situar la problemática en un contexto de modificaciones globales y locales. Según afirma, el modelo de madre mariana caracterizada por la fortaleza, amor y superioridad moral ha ido perdiendo terreno. Estos cambios parecen haberse consolidado entre las jóvenes profesionales, para quienes el «cronograma establecido» para la maternidad ha variado: la edad para ser madres ahora se sitúa en la tercera década. Ello respondería a la importancia de insertarse en el mundo laboral y a que no esperan que el esposo o pareja sea el proveedor.

Sin embargo, Pariona encuentra que, a pesar de estar orgullosas de sus capacidades profesionales, la mayoría de las mujeres de esta muestra se sigue identificando con el modelo tradicional de maternidad según el cual esta se caracteriza por un involucramiento pleno en la crianza y cuidado de los hijos y por la sobreprotección. Las ideas más recurrentes de este tipo de maternidad son la renuncia a otros campos de la vida, el «vivir para otro» y el «amor incondicional». Aunque todas insisten en que la pareja debe participar de la crianza y en que sus relaciones deben ser igualitarias, para ellas el grueso de la labor de crianza y cuidado cae en la madre

Ahora bien, Pariona identifica a un grupo disidente que no se siente dispuesto a seguir el modelo de sacrificio. Sin embargo, tanto las profesionales disidentes como las que desean ser madres, entienden la maternidad como sacrificio y renuncia del tiempo personal; ellas deben optar entre asumirla o no como un proyecto de vida, conscientes del cambio radical que esta les acarrearía.

Este estudio contribuye a esclarecer las implicancias de los cambios sociales que han protagonizado las mujeres a lo largo de las últimas décadas. La conquista del espacio público y de las fuentes de autonomía y reconocimiento social que ello implica no parecen haber ido de la mano con una revisión de los presupuestos sobre lo que se asienta la vida familiar y la reproducción. Las mujeres se sienten empoderadas, pero divididas entre lo que ellas consideran su fuente de amor y el reconocimiento social. Aun cuando demandan relaciones igualitarias a sus parejas y mayor participación en la vida familiar, ambos se enfrentan al hecho de que el mundo del trabajo está diseñado para que los varones se dediquen a este de manera exclusiva y las mujeres asuman las tareas de cuidado. Las jóvenes experimentan estos dilemas en sus cuerpos y en sus proyectos vitales.

El estudio Representaciones sociales de la maternidad de mujeres jóvenes de Lima que nos entrega Kelly Cieza Guevara explora las representaciones de maternidad en una muestra de estudiantes universitarias del sector medio bajo de la ciudad de Lima y encuentra ciertos contrastes con la generación anterior, al mismo tiempo que persistencias marcadas. Ellas planean retrasar la decisión de ser madres y tener un número menor de hijos que el que tuvieron sus antecesoras. Sus proyectos de vida en este momento se centran en concluir sus estudios de posgrado, estabilizar su carrera laboral, tener espacios de disfrute como viajar, consolidar una relación afectiva y, tras el cumplimiento de estas metas, ser madres. La educación superior es para ellas la ruta a la autonomía económica y, esta última, la base para establecer una relación de pareja igualitaria y formar una familia dentro del modelo hegemónico heteronormativo de familia que reúne fertilidad, heterosexualidad y pareja.

La maternidad es para estas jóvenes un instinto natural y el marcador de género más importante, porque el embarazo y parto constituyen capacidades biológicas exclusivas de las mujeres. Esta se asocia a cambios positivos en la medida en que les proporciona gratificación afectiva y potencia cualidades tales como fortaleza, paciencia, dedicación y empatía. Sin embargo, también es responsabilidad, es decir, implica hacerse cargo de una persona, cuidarla, atenderla y guiarla. Ello la asocia al sacrificio, porque asumen que deberán detener su carrera laboral y profesional para ejercer su rol de cuidadora de sus hijos.

Es interesante notar que, para estas jóvenes, la principal fuente de afecto son los hijos o hijas. Ellas no enfatizan la dimensión afectiva de la relación de pareja y tienen una visión pragmática de esta. Según ellas, esta es necesaria para posibilitar la concepción y para proveer cuando la mujer deje de trabajar y se dedique a la crianza de sus hijos e hijas.

En contraste con estas representaciones sobre la maternidad, firmemente ancladas en el modelo tradicional, Cieza encuentra que es vista como una dimensión problemática debido a que sería la principal fuente de tensiones entre el espacio doméstico y público, dado que este último otorga a las mujeres independencia económica y las convierte en sujetos que aportan a la sociedad. La solución que proponen para este impasse sería hacer una pausa en sus carreras profesionales para ser madres a tiempo completo por un lapso aproximado de uno a tres años.

En suma, la maternidad continúa siendo un eje central de las identidades femeninas y se configura como un espacio de gratificaciones y reconocimiento. El desarrollo profesional también constituye una dimensión importante, por lo que las jóvenes intentan integrar estos dos ejes en sus proyectos de vida, aun cuando se generen tensiones, pero también tratan de resolverlas según sus prioridades en el momento en el que se encuentran.

En Aproximaciones a la figura materna a través de las narrativas de feminidad de mujeres jóvenes de clase media emergente en Lima, Ángela Mera no se centra en la maternidad como proyecto, sino en las relaciones madre e hija y su importancia, tanto en las definiciones de feminidad como en sus transformaciones y tensiones. A través de cinco entrevistas en profundidad, se recogen las trayectorias de vida de cinco jóvenes de clase media emergente en Lima relacionándolas con las de sus madres y abuelas, es decir, como un continuum familiar por línea materna. Tomando prestado el concepto de ruptura herética (Bourdieu, 2001; Arango, 2002), Mera identifica crisis objetivas en las vidas de tres generaciones de mujeres. Estas se refieren a experiencias relacionadas con sus relaciones de género y con su búsqueda de movilidad social que generaron crisis en sus vidas.

La autora distingue dos momentos de ruptura herética. En el caso de las antecesoras, sus experiencias están marcadas por la maternidad y por las dificultades para ingresar al campo laboral. Ellas quiebran con los estereotipos al dar prioridad a los logros económicos e independizarse. Rompen con la subordinación a sus parejas, asumen el motor de la familia y logran ascender socialmente. Transmiten fuerza, autonomía y posición crítica frente al machismo y la exclusión de las mujeres en el campo laboral. En el segundo momento, el paso entre madres a hijas, la crisis objetiva se evidencia en el despliegue del cuerpo y la sexualidad, porque las jóvenes rompen con el modelo de sus madres, pero sin tener un marco de referencia estable. Estas tensiones, al mismo tiempo que las problematiza, permiten a las hijas generar un discurso crítico y construir nuevas narrativas de feminidad.

El aspecto más notorio de este estudio es que lo sitúa en una línea de tiempo que nos permite cuestionar algunas asunciones sobre la experiencia de la maternidad en las generaciones pasadas. Los estudios sincrónicos tienden a imaginar un pasado congelado en el que las mujeres y las madres repetían mecánicamente un modelo impuesto. El relato de estas tres generaciones nos muestra mujeres con agencia, que buscan salir de situaciones abusivas y se baten para lograr sus metas. Nos muestra también, otra vez, la importancia de las relaciones madre-hija en la constitución de las identidades femeninas

La etnografía «Los niños aquí van solos al colegio». Maternidad en las encrucijadas de la migración de peruanas en Aichi, Japón, que nos entrega Akemi Matsumura, explora la influencia del proceso migratorio en la concepción y el ejercicio de la maternidad en peruanas que migraron a Japón. Según Matsumura, las madres peruanas en Aichi se ven obligadas a hacer un balance entre, por un lado, una conexión cultural-emocional con sus hijos y su familia, y por otro, su deseo de expandir sus conexiones más allá de la familia. Por un lado, buscan mantener un trabajo remunerado como estrategia para crear redes con sus connacionales y evitar el aislamiento. Por otro, la experiencia migratoria en un país con una cultura muy diferente les dificulta cumplir con su ideal de ser madre guía, porque no tienen los conocimientos necesarios para contribuir a la formación de sus hijos.

Matsumura sugiere que existen cuatro elementos principales que inciden en la manera en que estas madres migrantes conceptualizan y viven la maternidad: la migración, la casa, la escuela y el trabajo. Sin embargo, el proceso migratorio es transversal a todos. En el plano subjetivo, las mujeres peruanas —especialmente las que migraron solteras— construyeron un imaginario de la vida en Japón en donde podrían tener acceso a un tipo de ascenso social basado en vivir en el extranjero y ser una mujer de mundo, lo que se traduce en tener un trabajo que les permita construir redes y no ser exclusivamente amas de casa. Ello se contradice con un ideal de crianza según el cual la madre es una guía para sus hijos. En cuanto a la casa, el ámbito privado de interacción directa entre la madre y los hijos es conflictivo, ya que la escuela termina, inevitablemente, transmitiendo y socializando al niño en el ámbito japonés y alejándolo de sus madres.

El trabajo de Akemi Matsumura nos lleva a reflexionar sobre el contraste entre una concepción de maternidad centrada en los cuidados maternos, la búsqueda de las mujeres por encontrar nuevas fuentes de realización personal y la importancia del contexto en que viven. En este caso como señala la autora, la migración es la experiencia que condiciona y moldea sus vidas.

El artículo de Leila Abdala, La crianza natural: una solución biográfica frente a la desfamiliarización y mercantilización del cuidado, aborda las maneras de vivir la crianza de un grupo de mujeres educadas de clase media en Santa Fe Argentina que se sitúan en otro polo. Ellas se rebelan contra la imposición de privilegiar sus carreras que las fuerza a usar servicios, como guarderías, nidos, etcétera, por lo que asumen las labores de crianza.

Siguiendo a Hochschild (1989, 2008), Abdala considera que esta tendencia sería una de las consecuencias no buscadas del ingreso de las mujeres a la vida pública debido a que instituciones mediatizadas por el mercado han ido colonizando los aspectos vinculados con la crianza de los niños. Abdala se pregunta si no es posible pensar en un «segundo movimiento» caracterizado por la «crítica a la mercantilización y desfamiliarización de los cuidados.

Las mujeres de su estudio son profesionales que reivindican una vuelta al mundo familiar y desestiman el reconocimiento social que les brindarían sus logros en este ámbito para buscarlo en el cuidado de sus hijos pequeños. De acuerdo con Abdala, las mujeres estudiadas se reflejan e identifican —no necesariamente de manera consciente— en oposición a sus madres, mujeres que se comprometieron y encontraron una fuente de reconocimiento en el ámbito laboral, en detrimento de la inversión temporal y emocional en el cuidado de ellas y sus hermanos. Estas jóvenes apuestan por la reivindicación de un repliegue hacia lo doméstico, otorgando un alto valor a los cuidados y a los afectos, sin sentir necesariamente que renuncian a su desarrollo personal e individual, sino todo lo contrario. Asimismo, abogan por una paternidad comprometida con la crianza de los hijos.

Abdala concluye que esta tendencia expresa una manera diferente de enfrentar la tensión que implica para las mujeres conciliar responsabilidades —y deseos— con respecto a sus tiempos de dedicación a la familia y a la participación laboral, sin recurrir a externalizar los cuidados vía mercantilización. Sería una de las posibles respuestas a los dilemas de la maternidad a la que, como hemos visto, tratan de responder, de diferentes maneras, las jóvenes de hoy.

En el trabajo de Castañeda-Rentería y Contreras, Mujeres-madres que trabajan. La resignificación de la maternidad en mujeres profesionistas en Guadalajara, México, se encuentra, por el contrario, una fuerte reivindicación del trabajo como fuente de valoración personal y éxito, haciendo de este un eje fundamental en sus vidas. Son madres y están satisfechas de serlo, pero no dejarían su labor profesional por ejercer una maternidad intensiva. En este caso, las mujeres entrevistadas argumentan que gracias a su trabajo son mejores madres. Cuentan con ayuda familiar, especialmente femenina, y ven su futuro y el de sus hijos con una mayor autonomía. Empero, enfrentan también situaciones de malestar por no cumplir con los mandatos hegemónicos sobre la maternidad que tratan de acallar con la convicción de que ser profesionales de éxito les permite resignificar el ejemplo que dan como madres a sus hijos e hijas.

El estudio nos permite comprender de qué manera y con qué discursos las mujeres madres que trabajan encuentran salidas «legítimas» a los dilemas que les generan las tensiones entre maternidad y trabajo.

El caso de las mujeres en cárcel, desarrollado por Susana Ortale, Corina Aimetta, Mariela Cardozo y Diana Weingast y titulado Experiencias de maternidad en la unidad penitenciaria N° 33 de La Plata, Argentina, nos conduce a una realidad completamente diferente. La pregunta que guía el artículo es la conveniencia o no de tener a los hijos e hijas con ellas en un entorno violento, inseguro y con condiciones de habitabilidad deficientes, pero a la vez recibiendo el afecto y cuidado de las madres.

La autora encuentra que existen situaciones diversas y contradictorias, pues si bien en el discurso se acepta positivamente tener a los niños y niñas pequeños a su lado, hay también el temor del daño que un espacio como el penal les puede ocasionar. De acuerdo con las autoras, el ser madre-presa es una experiencia difícil de procesar, pues sienten que han fallado como madres bien sea por dejarlos fuera a cargo de familiares, bien por tenerlos con ellas en condiciones que consideran poco positivas para los menores.

Adicionalmente, es preciso señalar que, en buena parte de los casos, los esposos o padres de las criaturas están también en prisión y ellas han estado en situaciones de vulnerabilidad (pobreza, violencia familiar, trabajo informal, privaciones económicas críticas y embarazo adolescente). De allí que, como señalan las autoras, la maternidad en el penal implica una vulnerabilidad más en sus trayectorias vitales. En conclusión, como señalan las autoras, estas mujeres, procesadas o condenadas, «se ven expuestas a una doble condena: penal a causa del delito cometido y social por haber infringido la normatividad del género, lo que las hace portadoras de un estigma social que, además, perdurará una vez recuperada la libertad» (Contreras Hernández, 2016).

Los tres trabajos siguientes se ubican en zonas rurales e indígenas de la Amazonía colombiana, la zona quechua (Ayacucho) en el Perú y el movimiento campesino en Santiago del Estero en Argentina.

El artículo de Mariela Pena, Maternidades y crianzas en el movimiento campesino de Santiago del Estero - Vía Campesina (Argentina), se pregunta por las maternidades en el contexto de una organización política campesina mixta que surge hace más de veinte años para defender su territorio frente a las agresiones de terratenientes que buscan apropiarse de sus tierras. Se trata, entonces, de un contexto sociopolítico en el que se plantea un modo de vida alternativo al modelo capitalista, individualista. En este marco, y con esta propuesta sociopolítica alternativa, la autora se pregunta qué cambios ocurren en las prácticas y los sentidos que las mujeres dan a la maternidad.

Un primer punto que se destaca es el impacto positivo que ha tenido para las mujeres ser parte de esta organización política. Han entrado al espacio público, se les valora su aporte político y se visibiliza y reconoce su trabajo productivo. En la formación sociopolítica recibida por varones y mujeres se insiste en la responsabilidad compartida de hombres y mujeres en la crianza de hijos e hijas como en el cuidado de la familia.

No obstante, el ideal de la crianza comunitaria es más un deseo que una realidad, pues el patrón sigue centrado en el hogar familiar en el cual, a pesar de los cambios en la formación y en el discurso, el peso de la crianza, tareas domésticas y el cuidado de ancianos sigue estando en manos de mujeres. Al lado, sin embargo, se escucha una reivindicación para que en efecto haya un cambio y los roles sean compartidos.

Más bien en las ausencias de las mujeres para realizar trabajo político y de formación si parecen funcionar mejor las tareas comunales, posibilitando de esta manera que las mujeres militantes cumplan con las tareas asumidas en la organización.

Finalmente se señalan dos puntos. El primero se refiere al significado que las mujeres dan a la maternidad como forma de posibilitar la continuidad de un modo de vida que está siendo amenazado. Por otro lado, se señala que existen aún temas no tratados, como el abuso sexual, el uso de anticonceptivos y las relaciones no consentidas.

Tania Martínez, Lina Garzón y Carlos Franky presentan el texto Salud reproductiva femenina en el sur de la Amazonía colombiana. El documento presenta de manera precisa y exhaustiva los saberes y las prácticas culturales asociadas a la salud reproductiva de las mujeres pertenecientes a grupos nativos e indígenas de esa zona. Señalan la importancia que tiene en la salud de estos grupos el sistema médico tradicional, que es el encargado de hacer la prevención y el tratamiento de los malestares que aquejan a estas poblaciones.

El artículo parte de señalar la importancia de reconocer estas prácticas y saberes, pues en muchos casos no tienen legitimidad en el sistema biomédico occidental, además de desconocer la dimensión colectiva que estas poblaciones tienen frente a la salud reproductiva. Precisan que solo si se establece un diálogo intercultural se logrará una mayor eficacia de las propuestas gubernamentales.

El análisis se centra en la fertilidad, embarazo, parto y posparto, señalando las actividades de cuidado que el sistema médico tradicional lleva a cabo con las familias de la zona, así como el uso de hierbas y vegetales de uso medicinal. En muchas ocasiones se puede observar que existe un cierto paralelo con lo que propone el sistema biomédico occidental, pero desde una perspectiva más comunitaria donde las personas son el centro de la atención.

En lo que respecta a las maternidades y a los significados que tiene en las mujeres, los autores señalan que en esa sociedad la fertilidad se asocia a la salud y el bienestar, y por ello se otorga un reconocimiento social y una alta valoración a la maternidad. Estas prácticas tienen de base una cosmovisión en que se liga la reproducción a la vida misma de la sociedad.

Finalmente, el trabajo de Rebecca Irons, (Re)produciendo profesionales peruanos: la asistencia social y la ciudadanía materna de las madres quechuas empobrecidas, es una crítica a la manera en que desde el Estado se devalúa la maternidad y la ciudadanía de las mujeres quechuas (de Ayacucho), al no cumplir con los estándares de las buenas madres elaborados desde una mirada urbana occidental.

La autora parte de señalar que, para el Estado peruano, las mujeres madres pobres son personas en riesgo. A partir de esta forma de nombrarlas, se las coloca en una situación de minoridad que justifica la intervención gubernamental para sacarlas de esta condición de riesgo que afecta el futuro de los niños, asumiendo que son las mujeres las culpables de esta situación, pues sabiéndose pobres tienen más hijos a quienes exponen a situaciones límite.

En este afán, el Estado interviene desde distintos flancos a través de programas para la primera infancia (CunaMás y Juntos), enfatizando en la importancia de que la mujer-madre se haga cargo de sus hijos de manera responsable. La autora analiza los discursos de las distintas instancias gubernamentales y encuentra que a las mujeres-madres indígenas quechuas se las considera ciudadanas de segunda clase y se condiciona su ciudadanía plena al logro de una profesionalización de los hijos, a un manejo responsable del dinero que reciben de los programas y a una modernización que implica, en el fondo, negar su identidad como indígenas y campesinas.

En resumen, los textos que ponemos en sus manos muestran un amplio abanico de realidades y prácticas maternales. ¿Podemos decir que la maternidad sigue siendo un elemento central de las feminidades? Creemos que sí. Con matices y exigencias, pero una gran mayoría de los artículos así lo demuestra. Empero, hay un grupo —aún minoritario— que señala que la maternidad parece dejar de ser un destino que las mujeres vean como único o deseable. La opción de no ser madre está instalada, y ello a la par de la construcción de nuevas identidades en tránsito.

 

REFERENCIAS

Arango, Luz Gabriela (2002). Sobre dominación y luchas: clase y género en el programa de Bourdieu. Revista Colombiana de Sociología, 7(1), 99-118.         [ Links ]

Bourdieu, Pierre (2001). ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos. Madrid: Akal.         [ Links ]

Contreras Hernández, Paola (2016). Maternidad tras las rejas. Una aproximación a la realidad de las mujeres en las cárceles de Catalunya (España). Umbral, 11, 39-57. Universidad de Puerto Rico.         [ Links ]

Hochschild, Arlie (1989). The second shift. Nueva York: Avons Books.         [ Links ]

Hochschild, Arlie (2008). La mercantilización de la vida íntima. Buenos Aires: Katz.         [ Links ]

Latinobarómetro (2018). Informe 2018. Santiago de Chile: Corporación Latinobarómetro.         [ Links ]

Romero, Catalina, Jorge Aragón y Marylia Cruz (2018). Encuesta Mundial de Valores Perú 2018. Lima: Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú         [ Links ].