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Arnaldoa

versão impressa ISSN 1815-8242versão On-line ISSN 2413-3299

Arnaldoa vol.24 no.1 Trujillo jan./jun. 2017

http://dx.doi.org/10.22497/arnaldoa.241.24107 

10.22497/arnaldoa.241.24107

ARTÍCULOS ORIGINALES

Estado de conservación de los bosques secos de la provincia de Loja, Ecuador

Conservation status of the dry forests of the province of Loja, Ecuador

 

Zhofre Aguirre Mendoza1, Gretel Geada-Lopez2

1 Profesor de la Universidad Nacional de Loja. Autor para correspondencia: zhofre.aguirre@unl.edu.ec

2 Profesor de la Universidad de Pinar del Río, Cuba. gabriel@af.upr.edu.cu

 


Resumen

Se muestrearon 100 parcelas de 20 x 20 m en el bosque seco de la provincia de Loja, Ecuador, para determinar los tipos de bosque en función de la composición florística y abundancia de las especies. Se realizó el análisis de conglomerados jerárquico mediante la medida de distancia de Sorensen para tipificar cada tipo de bosque; se calculó el índice de Sorensen cualitativo y cuantitativo. El estado de conservación se determinó utilizando matrices de calificación que consideran seis variables: estructura del bosque, manejo y aprovechamiento, población asociada, matriz del entorno, presencia de fuentes de agua y problemática socioambiental, que son calificadas con base a 26 indicadores, cuyos resultados se expresan en cuatro rangos: 0-25 % (malo), 25,1 a 50 % (regular), 50,1 a 75 % (bueno) y 75,1 a 100 % (muy bueno). Se diferencian tres tipos de bosque seco, indicados por la presencia de Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha (bosque tipo I); Handroanthus chrysanthus, Citharexylum gentryi, Calliandra taxifolia (bosque tipo II), y Eriotheca ruizii, Ipomoea pauciflora, Leucaena trichodes y Erythrina velutina (bosque tipo III), los mismos que presentan diferencias notables en el campo, dadas por las especies y características estructurales. El bosque, en general, se encuentra en buen estado de conservación (57,6 %). El bosque I esta en buen estado (67,5 %) con tendencia a muy bueno, el bosque II esta en buen estado de conservación (57,1%) y el bosque III en buen estado (55,2 %) con tendencia hacia regular.

Palabras clave: estado de conservación, especie indicadora, tipos de bosque, bosque seco.


Abstract

To determine forest types based on floristic composition and abundance of species, 100 plots of 20 x 20 m were sampled in the dry forest of the province of Loja. The hierarchical cluster analysis was carried out using the Sorensen distance measure to typify each type of forest; Sorensen quantitative and qualitative index was calculated. The conservation status was determined by using matrices of qualification that consider six variables: forest structure, management and use, associated population, environment matrix, presence of water sources and social and environmental problems, which are rated based on 26 indicators, whose results are expressed in four ranges: 0-25 % (bad), 25.1 to 50 % (regular), 50.1 to 75 % (good) and 75.1 to 100 % (very good). There are three types of dry forest, determined by the presence of Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha (forest type I); Handroanthus chrysanthus, Citharexylum gentryi, Calliandra taxifolia (type II forest), and Eriotheca ruizii, Ipomoea pauciflora, Leucaena trichodes and Erythrina velutina (type III forest), which present remarkable differences in the field because of the species and structural characteristics. The forest, in general, is in good conservation status (57.6 %). Forest I is in good condition (67.5 %) with a very good tendency, forest II is in good conservation status (57.1 %) and forest III in good condition (55.2 %) with a tendency towards regular.

Keywords: conservation status, indicator species, types of forest, dry forest.


Introducción

Los bosques secos de Ecuador se encuentran ubicados en dos áreas: a) sobre la costa pacífica centro: Esmeraldas, Manabí, Santa Elena y Guayas, y b) en la costa sur y estribaciones occidentales de los Andes: El Oro y Loja, pertenecientes mal bosque seco ecuatorial, ecosistema único en el mundo (Linares-Palomino et al., 2010).

Originalmente, el 35% del Ecuador occidental estaba cubierto por bosque seco. Se estima que entre el 60 y 75% del mismo ha desaparecido (Sierra et al., 1999; Aguirre-Mendoza & Kvist, 2005; Espinosa et al., 2012, Grijalva et al., 2012). Son formaciones vegetales caducifolias, donde aproximadamente el 75% de sus especies pierden estacionalmente sus hojas (Espinosa et al., 2012; Aguirre-Mendoza & Kvist, 2005; Linares-Palomino & Ponce, 2005; Aguirre-Mendoza et al., 2006a). Estos bosques están compuestos por vegetación frágil que se desarrolla en condiciones climáticas extremas, con precipitación anual de 400-600 mm (febrero a abril); temperatura media anual de 24,9oC (Klitgaard et al., 1999; Proyecto Bosque Seco, 1998; Webber, 2009).

Los bosques en la provincia de Loja se encuentran entre 190 a 1 000 msnm, abarcan tierras bajas y estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes, ocupando el 31 % de la provincia (Herbario Loja et al., 2001; Aguirre-Mendoza et al., 2006a; Aguirre-Mendoza & Kvist, 2009). Están ubicados en el corazón de la Zona de Endemismo Tumbesino, restringida a un área geográfica de 50 000 km2, entre Ecuador y Perú, lo cual le confiere gran importancia debido a su diversidad florística y faunística (Best & Kresler, 1995).

Por otro lado, estos han soportado durante los últimos 70 años grandes presiones antrópicas, producto de la extracción maderera, conversión de uso de la tierra, incendios forestales y sobrepastoreo caprino (Aguirre-Mendoza et al., 2001; Aguirre-Mendoza & Delgado-Cueva, 2005; Chiriboga & Andrade, 2005; Espinosa et al., 2012).

Los bosques secos sureños del Ecuador han sido estudiados, pero estos se han centrado en inventarios florísticos y aproximaciones al estado de conservación (Herbario Loja et al., 2001, 2003; Neill, 2000; Aguirre-Mendoza et al., 2001; Aguirre-Mendoza & Delgado-Cueva, 2005), mas no en la caracterización de su estructura.

La población local tiene una percepción productivista del bosque, explotando las especies maderables: Handroanthus chrysanthus "guayacán", Terminalia valverdeae "guarapo", Prosopis juliflora "algarrobo" y Loxopterigyum huasango "gualtaco", provocando la disminución de individuos de clases diamétricas superiores (Herbario Loja et al., 2001; Aguirre-Mendoza et al., 2001; Aguirre-Mendoza & Delgado-Cueva, 2005; Aguirre-Mendoza & Kvist, 2005), además, ocasionalmente extraen miel de insectos, plantas medicinales: Myroxylon peruiferum "chaquino", plaguicidas: Piscidia carthagenensis "barbasco", frutos: Opuntia ficus-indica "tuna" e Hylocereus polyrrhizus "pitahaya", "algodón" de Ceiba trichistandra.

En las últimas dos décadas el Ecuador ha hecho esfuerzos para valorar y caracterizar sus recursos, no obstante el conocimiento generado todavía no se ha instrumentado para la generación de políticas y toma de decisiones sobre el manejo (Grijalva et al., 2012). Al respecto, la conservación será eficiente si se logra un balance entre los objetivos de conservar y los intereses de los actores, especialmente de los que dependen de los bosques (Sheil et al., 2004), y para esto es necesario disponer de información sobre la salud de los ecosistemas. Este artículo presenta la diferenciación y descripción de tres tipos de bosque seco de la provincia de Loja y su estado de conservación.

Materiales y métodos

Características del área de estudio

El estudio se llevó a cabo en el bosque seco de la provincia de Loja, ubicado en siete cantones, entre 190 a 1 000 msnm, en el extremo sur del Ecuador, en el límite con el Perú (Fig. 1). El área de estudio tiene una precipitación anual de 500 mm y temperatura anual de 24oC (Espinoza et al., 2012; Webber, 2009). La población rural que vive dentro y alrededor del bosque está dedicada a actividades de agricultura de subsistencia, crianza de ganado caprino, aprovechamiento de especies forestales comerciales y uso de productos forestales no maderables.

Metodología de trabajo

Caracterización de los tipos de bosque seco de la provincia de Loja

Se muestrearon 100 parcelas de 20 x 20 m (400 m2) con un área total de muestreo de 40 000 m2 (4 ha), distribuidas aleatoriamente en cuatro sectores: La Ceiba, Algodonal, Laipuna y La Ceiba Grande. En estas se registraron los individuos mayores o iguales a 5 cm de D1,30 m.

Para el establecimiento de las parcelas se siguió la metodología planteada por Aguirre-Mendoza & Aguirre-Mendoza (1999), Cerón (1993) y Aguirre-Mendoza (2010). Se determinó la similitud entre las diferentes parcelas (diversidad beta) y en función de su composición florística y abundancia de cada especie, se realizó el análisis de conglomerados jerárquico mediante la medida de distancia de Sorensen (Bray-Curtis) (Beals, 1984; McCune & Beals, 1993). El método de unión de los grupos fue el de Ward´s. Para comprobar si existen diferencias entre los grupos seleccionados, se realizó una prueba de hipótesis MRPP (Multirespuesta a Procedimientos de Permutación) (Berry et al., 1983; Mielke, 1984; Zimmerman et al., 1985). Estos análisis se realizaron con el programa PC-ORD versión 4,17 (McCune y Mefford, 1999).

Estado de conservación del bosque seco de la provincia de Loja

Se evaluó usando la metodología propuesta por el Centro Informático de Geomática Ambiental del Ecuador et al. (2006), que utilizan las matrices de evaluación (ver Anexo 1 y 2) que se aplican en base a 6 variables y 26 indicadores, los valores de los indicadores se valoran en el campo, según los atributos de los bosques. La calificación del estado de conservación del bosque, se realizó de acuerdo a los siguientes rangos: de 0–25% (Malo), 25,1– 50% (Regular), 50,1–75% (Bueno) y de 75,1– 100% (Muy Bueno).

Para efectos de este estudio y considerando criterios de Linares-Palomino et al. (2010), Leal-Pinedo & Linares-Palomino (2005), Aguirre-Mendoza et al. (2006b), Society for Ecological Restoration (2004) y Aronson et al. (2007), se estableció la línea base para los cuatro rangos de calificación del estado de conservación del bosque seco:

Estado de conservación malo (0–25%), cuando se observan las características: (1) cobertura del dosel de la vegetación inferior a 25%; (2) vegetación original rala entre 300-500 ind/ha; (3) en la composición y estructura del bosque están presentes al menos dos especies indicadoras de bosque seco Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha, Handroanthus chrysanthus, Ceiba trichistandra, Eriotheca ruizii, Piscidia carthagenensis; (4) se diferencian con dificultad los tres estratos verticales con una altura del dosel de entre 10-12 m; (5) presencia de sotobosque ralo y escasa regeneración natural de las especies indicadoras; (6) matriz paisajística del bosque muy degradada, y (7) evidencias de pastoreo, aprovechamiento de productos maderables, productos forestales no maderables e incendios forestales.

El estado de conservación regular (25,1–50%), cumple con las siguientes consideraciones: (1) cobertura del dosel de la vegetación inferior a 50%; (2) vegetación original semidensa 500-700 ind/ha; (3) presencia de por lo menos cuatro especies indicadoras del bosque seco Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha, Handroanthus chrysanthus, Ceiba trichistandra, Eriotheca ruizii, Piscidia carthagenensis; (4) estructura del bosque donde se diferencia tres estratos con el dosel de hasta 14 m; (5) sotobosque ralo, escasa regeneración natural de las especies indicadoras; (6) matriz paisajística del bosque degradada, y (7) presencia de pastoreo, aprovechamiento de madera, productos forestales no maderables e incendios forestales.

Estado de conservación bueno (50,1– 75%), con las siguientes condiciones: (1) cobertura del dosel de la vegetación superior a 50%; (2) vegetación semidensa (500-700 ind/ha) a densa (> 700 ind/ha); (3) presencia de especies indicadoras del bosque seco: Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha, Handroanthus chrysanthus, Ceiba trichistandra, Eriotheca ruizii y Piscidia carthagenensis; (4) estructura del bosque con tres estratos verticales bien definidos y altura del dosel superior a 15 m; (5) sotobosque denso y regeneración natural buena de las especies indicadoras; (6) matriz paisajística del bosque conservada, y (7) existe aprovechamiento de productos del bosque y pastoreo controlado.

Estado de conservación muy bueno (75,1–100%), considerando que cumpla: (1) cobertura del dosel de la vegetación superior a 75%; (2) vegetación densa > 700 ind/ha; (3) presencia de especies indicadoras del bosque seco: Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha, Handroanthus chrysanthus, Ceiba trichistandra, Eriotheca ruizii, Piscidia carthagenensis; (4) estructura del bosque donde se diferencia tres estratos verticales y altura del dosel es superior a 16 metros; (5) sotobosque denso y buena regeneración natural de las especies indicadoras; (6) matriz paisajística del bosque conservada, y (7) pastoreo y aprovechamiento de productos del bosque en mínima intensidad.

Resultados y discusión

Tipos de bosque seco obtenidos

A partir del análisis de conglomerados jerárquico, basado en la similitud entre las parcelas, se identificaron tres tipos del bosque seco (Fig. 2), que corresponden a vegetación diferenciable por su fisonomía, estructura y localización en el campo y no exclusivamente en relación con su composición florística.

El tipo I (símbolo rojo) agrupa 47 parcelas, el II (símbolo azul) 28 y el III (símbolo verde) 25. Los resultados de la prueba de hipótesis MRPP reveló diferencias entre los tres grupos (P = 0,00), lo que confirma la validez de establecer tres conglomerados para clasificar dado que A= 0,286, indica la heterogeneidad de los tipos.

De forma general los tres tipos comparten casi todas las especies, en especial Ceiba trichistandra, con excepción de Randia aurantiaca, Gliricidia brenningii, Capparicordis crotonoides, Chloroleucon mangense y Guazuma ulmifolia, que se encuentran en baja abundancia y frecuencia en parcelas del tipo I y II. Estas especies prefieren zonas menos perturbadas y con remanencia de humedad.

Cuando se calcula el índice de Sorensen cualitativo, se observa que los tipos I y III comparten 23 especies; los tipos I y II 25 y los tipos II y III 17; mientras que el índice cuantitativo de Sorensen, que expresa las diferencias en el número de individuos de las especies comunes entre tipos, encuentra también que la más alta similitud se halla entre los tipos I y II, debido a que estos ocurren en áreas con características topográficas y gradiente altitudinal similares, no así para las restantes combinaciones con el tipo III, el cual tiene una distribución por abundancia entre las especies comunes, diferente a los anteriores.

El tipo III, es además el más diverso (Tabla 1) debido a que posee diferencias fisonómicas muy marcadas sobre los dos restantes, determinado por la abundancia de elementos florísticos con alturas de dosel de máximo 13 m, la densidad de la vegetación que permite que los individuos de Eriotheca ruizii y Erythrina velutina sean más aparasolados, propiciando un ambiente favorable para las especies pioneras Ipomoea pauciflora y Leucaena trichodes que son abundantes y dominan el bosque.

Descripción de los tipos de bosque seco obtenidos

La descripción sobre la formación del bosque seco ecuatoriano-peruano ha sido somera en el lado de Ecuador (Cerón et al., 1999; Josse, 1997; Aguirre et al., 2001), reconociéndose que es una formación dominada por elementos de la familia Bombacaceae. En este estudio se concluye que la formación es diversa y la conforman tres tipos de bosque diferenciables por su fisonomía y estructura, los cuales son: tipo I, bosque seco de Cordia macrantha, Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis; tipo II, bosque seco de Handroanthus chrysanthus, Citharexylum gentryi, Calliandra taxifolia, y tipo III, bosque seco de Eriotheca ruizii, Ipomoea pauciflora, Leucaena trichodes y Erythrina velutina.

Tipo I: bosque seco de Cordia macrantha, Terminalia valverdeae y Simira ecuadorensis

Este tipo está caracterizado por la presencia de: Cordia macrantha, Terminalia valverdeae y Simira ecuadorensis. Además de la existencia de Handroanthus chrysanthus, Piscidia carthagenensis y Ceiba trichistandra, el dosel alcanza los 18 m y se diferencian tres estratos. Se desarrollan entre 200 a 600 msnm, en las zonas de La Ceiba, Cazaderos, Mangahurco, Cochas, Romeros, Paletillas, en terrenos con pendientes de 25o.

En el área se registra una precipitación anual de 510,8 mm (febrero a abril) y una temperatura media anual de 24,9oC. La vegetación es densa, no está fragmentada, el pastoreo caprino es escaso, el suelo es arcilloso, medianamente pedregoso, con abundante hojarasca en el suelo. La vegetación arbustiva es semidensa, sobresalen Croton sp., Rauvolfia tetraphylla, Cereus diffusus, Lycianthes sp., y Phyllanthus sp., mientras la vegetación herbácea es estacional con dominancia de Ruellia geminiflora, Gaya sp. Panicum trichoides, Galactia sp. y Adiantum raddianum.

A este tipo pertenecen 47 parcelas del muestreo, con 47 especies. Los elementos florísticos son muy similares a los que Cerón et al. (1999) reconocen como bosque deciduo de tierras bajas, distribuido principalmente en la costa centro y sur del Ecuador, y similar al peruano descrito por La Torre-Cuadros y Linares-Palomino (2008) como grupo E, pero con la diferencia que en Ecuador predoniman Cordia macrantha y Simira ecuadorensis.

Tipo II: bosque seco de Handroanthus chrysanthus, Calliandra taxifolia y Citharexylum gentryi

Está caracterizado por la presencia de Handroanthus chrysanthus, Cytharexylum gentryi, Calliandra taxifolia, Simira ecuadorensis, Prockia crucis, Piscidia carthagenensis y Cochlospermum vitifolium.

La vegetación es semidensa (500-700 individuos/ha) a rala (300-499 individuos/ ha). Se desarrolla entre 300 a 700 msnm, que abarca las zonas de Vicín, Algodonal, Machanguilla, El Vergel, Laguar, en terrenos con pendientes de 30 a 35o; precipitación anual de 600 mm (enero a abril) y temperatura media anual de 24oC (Webber, 2009).

El bosque está ligeramente fragmentado, se evidencia pastoreo caprino, existen claros de bosque, el suelo es arcilloso, medianamente pedregoso, con presencia de hojarasca en el suelo. La altura del dosel es de 16 m con tres estratos. El sotobosque es semidenso con abundancia de Opuntia ficus-indica, O. quitensis, Cereus diffusus, Ipomoea carnea, Capparicordis crotonoides y juveniles de las especies arbóreas típicas de bosque seco. La vegetación herbácea es estacional con abundancia de gramíneas.

A éste tipo pertenecen 28 parcelas de muestreo y se registraron 31 especies. Este bosque es similar en composición florística a lo que Cerón et al. (1999) clasifican como bosque semideciduo piemontano de las vertiente occidentales bajas del sur del Ecuador.

Tipo III: bosque seco de Eriotheca ruizii, Ipomoea pauciflora, Leucaena trichodes y Erythrina velutina

Determinado por la dominancia de Eriotheca ruizii, Erythrina velutina, Ipomoea pauciflora y Leucaena trichodes y, la presencia dePisonia aculeata, Ceiba trichistandra y Bursera graveolens. Registra una precipitación anual de 600 mm (enero a abril) y temperatura media anual de 24,5oC, desarrollándose entre 400 a 1 000 msnm, en las zonas de Laipuna, El Empalme y Lucarqui. Se encuentran sobre terrenos con pendientes de hasta 60o y la altura del dosel es de 13 m con dos estratos bien diferenciados, lo que corrobora la estructura de bosques que han sufrido procesos degradativos fuertes (García-Villacorta, 2009; Leal-Pinedo y Linares-Palomino, 2005).

El bosque está fragmentado, se observa pastoreo caprino y bovino, el suelo es arcilloso, superficial, amarillo-café, pedregoso, con escasa hojarasca. La vegetación arbustiva es exigua, sobresalen Cercidium praecox, Baccharis trinervis, Opuntia quitensis, O. pubescens, Croton sp., Abutilon sp., que en temporada lluviosa se tornan exuberantes. El estrato herbáceo es estacional, con abundancia de gramíneas.

A este tipo pertenecen 25 parcelas de muestreo, donde se registraron 30 especies. Ocurre en espacios geográficos donde Cerón et al. (1999) ubican la formación de bosque semideciduo piemontano, al cual corresponde el tipo II, pero en este estudio se determina que los elementos florísticos indicadores son diferentes a ese tipo, especialmente por la dominancia de Eriotheca ruizii, Ipomoea pauciflora y Leucaena trichodes, a la densidad de la vegetación que es rala (300-499 individuos/ha), a la altura del dosel (13 m) y a la fisiografía irregular del terreno donde se desarrollan. Linares-Palomino & Ponce-Álvarez (2009) se refieren a este tipo de vegetación como una versión empobrecida de los bosques secos de la región Tumbesina en el contexto peruano.

Calificación del estado de conservación

del bosque seco de la provincia de Loja

El estado de conservación se define considerando los cuatro rangos de valores que se obtienen de la aplicación de la matriz de evaluación, considerando seis variables y 26 indicadores. Por esta razón, al ser rangos, debe cuidarse de la subjetividad en la interpretación, ya que un bosque está en buen estado de conservación cuando califica dentro del rango de 51% hasta 75%, entonces la diferencia puede ser cuantitativa. El investigador tendrá que considerar que, necesariamente, será mejor conservado cuando este valor se acerca a 75%, porque los indicadores que se analizan están indicando la buena salud del bosque, y lo contrario si el valor se acerca a 51%.

Producto de la aplicación de la matriz de evaluación, el bosque seco de la provincia de Loja, califica en buen estado de conservación con una puntuación de 57,6% (Fig. 3). Aguirre-Mendoza et al. (2006a), Neill (2000), Aguirre-Mendoza et al. (2001), Aguirre-Mendoza & Delgado-Cueva (2005), Aguirre-Mendoza et al. (2006b) refieren que los bosques secos de Loja se aprecian mejor conservados que los del norte peruano y que sus homólogos de Manabí, Santa Elena, Guayas y El Oro, con relación a su natural de las especies típicas de bosque composición, estructura y regeneración seco.

El buen estado de conservación del bosque seco (57,6%) se debe a que las variables e indicadores que contribuyen a la calificación son: estructura del bosque referida a la existencia de vegetación remanente, diversidad especifica media; presencia de especies indicadoras: Handroanthus chrysanthus, Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Ceiba trichistandra y Eriotheca ruizii con IVIE altos; evidencia de tres estratos del bosque, existencia de regeneración natural de las especies indicadoras, y ausencia de especies invasoras. Se usa a escala media productos maderables y no maderables del bosque, existe escasa fragmentación que ha permitido mantener la estética del bosque; presencia moderada de deforestación, conversión de uso e incendios forestales. La calificación de bueno es con tendencia hacia regular, que significa que existen inconvenientes para la permanencia integral de este ecosistema.

Adicionalmente, desde el año 1978, se aplica una veda en los bosques secos de las provincias de Loja y El Oro ubicados bajo 1 000 msnm y, posiblemente el estado actual de conservación bueno sea un efecto de esta medida. Las áreas donde se evidente la recuperación son: La Ceiba, Romeros (tipo I), El Vergel, Algodonal-Vicín, Jorupe y Tambo Negro (tipo II), Laipuna (tipo III) que presentan características ecológicas del bosque seco.

Con relación al estado de conservación por tipos de bosque, los tres califican en buen estado de conservación. Las diferencias radican en la puntuación de los indicadores relacionados con la estructura del bosque, manejo y aprovechamiento forestal, presencia de fuentes de agua y población asociada.

El tipo I califica en buen estado de conservación (67,5%) (Fig. 4). La tendencia es hacia muy bueno. Las variables e indicadores que aportan para la situación actual, es: estructura del bosque: mantiene rasgos intactos de la vegetación y tres estratos, posee especies indicadoras con altos valores de IVIE, y presencia de regeneración natural de las especies forestales valiosas. Se aprovechan tradicionalmente especies forestales y productos forestales no maderables a escala moderada y, la matriz del bosque es buena; presencia de fuentes de agua: existencia y mantenimiento de caudales en las quebradas que atraviesan el bosque; y, población asociada: viven dentro y en el exterior del bosque en baja densidad.

La calificación que tiene este tipo se debe a que estas áreas pertenecen a propiedades privadas, no soportan mayor presión sobre los recursos del bosque y la mayoría reciben la acción conservacionista de la Fundación Naturaleza y Cultura Internacional. La población respeta el bosque, incluso se han llegado a acuerdos comunitarios para aprovechar racionalmente los PFNM, se observa pastoreo y aprovechamiento forestal escaso (Neill, 2000; NCI, 2003; Paladines, 2003). A estos bosques pertenecen áreas como: La Ceiba, Las Cochas, Romeros, Paletillas, Sabanilla, Cazaderos y Mangahurco.

El tipo II obtuvo la calificación de buen estado de conservación (57,1%) (Fig. 5) que es cuantitativamente inferior al tipo I y la tendencia es a regular. Esto se debe a que en la estructura del bosque se mantienen gran parte de los elementos florísticos en sus dos estratos y especies indicadoras representativas de esta formación con valores de IVIE altos y regeneración natural de especies forestales.

Como manejo y aprovechamiento forestal se extrae madera, existe pastoreo de ganado caprino y se aprovechan libremente PFNM. La matriz del bosque es regular; presencia de fuentes de agua: existencia y mantenimiento de caudales en las quebradas del bosque en dependencia de la estacionalidad; población asociada: gente viviendo en el exterior del bosque en densidad media; y problemática socio- ambiental, con incidencia de incendios forestales provocados durante la extracción de miel de insectos que se produce en los árboles y el campesino usa el fuego como herramienta.

El estado de conservación del tipo III es bueno (55,2%) (Fig. 6), cuantitativamente inferior a los dos anteriores, con tendencia a regular. El buen estado de conservación de este bosque se debe a que en la estructura del bosque mantiene algunos de los elementos florísticos representativos de la formación, existencia de especies indicadoras del bosque pero con bajo valor de IVIE, presencia de especies secundarias que tipifican al tipo, buena regeneración natural de las especies indicadoras y otras como: Bursera graveolens y Loxopterygium huasango que son distintivas del bosque seco.

Como manejo y aprovechamiento forestal, se extraen especies forestales y productos forestales no maderables. Se manifiesta una matriz del bosque alterada; existencia y mantenimiento de caudales de agua en las quebradas que atraviesan el bosque en dependencia de la estacionalidad de las lluvias; población asociada: gente viviendo dentro y en el exterior del bosque en baja densidad; y, la problemática socio-ambiental: evidencias de deforestación, conversión de uso de la tierra, incendios forestales y pastoreo caprino en el bosque. Este tipo se localiza en áreas como: El Empalme, Canguraca, Tangula Alto, Lucarqui y Laipuna, esta última se encuentra recuperándose debido a las acciones conservacionistas de la Fundación Naturaleza y Cultura Internacional en la reserva Tumbesina Laipuna.

 

Conclusiones

Se diferencian tres tipos de bosque seco en la provincia de Loja, indicados por la presencia de Terminalia valverdeae, Simira ecuadorensis, Cordia macrantha (tipo I), Handroanthus chrysanthus, Citharexylum gentryi, Calliandra taxifolia (tipo II) y Eriotheca ruizii, Ipomoea pauciflora, Leucaena trichodes y Erythrina velutina (tipo III), que se encuentran en buen estado de conservación en comparación con sus similares del norte y centro de la costa del Ecuador y los del norte peruano.

 

Literatura citada

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Recibido: 23-XII-2016;

Aceptado: 22-III-2017;

Publicado: VI-2017;

Edición online: 29-V-2017

 

ANEXO 1.